Oct 26 2020 - Oct 26 2020

El pulso del volcán

Carolina Simón - Sabrina Barrego

VOLCANA nació en Puebla, México, durante el 2017 y se desarrolló en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, durante el 2018. En Puebla se encuentran dos volcanes, el Popocatépetl y la Iztaccíhuatl. Lo que estos dejan ver es descomunal y bello; se los siente vivos, activos, latentes, donde no dejan ver, allí VOLCANA.
VOLCANA es un proyecto en construcción continua, que toma formas diversas y muta como mi vida desde que llegué allí o aquí.
Hay en ELLA una exploración que encuentra su conducto en el interior, en las profundidades del volcán que somos. A veces son las heridas más profundas, más cabronas, las que indican por dónde ir. De ellas emerge VOLCANA. En esas profundidades descubre algo que no puede expresar específicamente con fechas, nombres o lugares; algo de este y otros tiempos, el corazón latente y rebelde que se encuentra en cada una por momentos sometido, por momentos sangrando la digna rabia.
Desde aquí, VOLCANA advierte esa naturaleza -volcánica- en nosotrxs, y se ubica en la inestabilidad fecunda que provoca luchar por construir sistemas otros, amores otros, trabajos otros, vínculos otros: una vida otra. Pensar volcánicamente es tomar esta rebelión como punto de partida y tratar de entender nuestra fuerza.
[John Holloway, Teoría Volcánica] Carolina Simón
 

Visita guiada a la Muestra

       
Date
  • Oct 26 2020 - Oct 26 2020

Location
  • Museo Carlos Alonso - Mansión Stoppel

Artista
  • Carolina Simón

  • Sabrina Barrego

MÁQUINAS DE DUELO

Comer lo que admiramos para que florezca en la cabeza.
[Diana Bellessi]

MÁQUINAS DE DUELO es un registro (casi un diario) fabricado a partir de mis notas de lectura del 2019. Citas de fragmentos, versos enteros: citados, referidos, re-significados, invertidos y, a veces, apropiados. La construcción de un relato de la experiencia cotidiana contemplada desde ahí, como así también desde la soledad de la escritura y la lectura que nunca me han abandonado. Desde la desesperación y, también, desde el sinsentido muchas veces de leer y escribir frente a la hostilidad
general.

Un dispositivo desde donde pensarme, producir imágenes y (re)escribirlas para destruirlas y comenzar otra vez (el interior de los párpados es terreno fértil en imágenes no provocadas y recreadas).

MÁQUINAS DE DUELO es también un diálogo circular, la búsqueda de una genealogía posible desde donde situarme como sujetx políticx, mujer que escribe desde sus condiciones materiales en un sistema rapaz donde la palabra está fetichizada. La expresión de un deseo de devolverle su capacidad metafórica al lenguaje propio. Un experimento. Un artefacto en construcción. Y, también, una carta de amor.

Sabrina Barrego

EL ROLLO

Ambas compartimos el gesto difícil de hacernos la pregunta sobre aquello que está mezclado, superpuesto, yuxtapuesto, abigarrado. La mezcla se nos presenta como un paño, un tejido blanco manchado de negro, o viceversa. Pero no como objeto que diseccionar, sino para revitalizar la potencia de las costuras haciendo los hilos más visibles: sin descoserlos, apreciando los intervalos, las texturas y las superficies rugosas de junturas y nudos. En el mismo hacer, la mano sabe.

Como en una cocina invocamos al fogón de la reunión y de lo colectivo como potencia y lugar desde donde pensar. Lo que en el fondo es una cuestión de ritmo, de respiración, como en un poema. Se trata de conocer con el CHUYMA, que incluye pulmón, corazón e hígado. Conocer es respirar y latir. Y supone un metabolismo y un ritmo con el cosmos.

EL PULSO DE VOLCÁN: La esencia activa. La potencia de conservarnos en nuestro propio ser. Un pulso eruptivo puede durar segundos, hasta minutos; una explosión que da, o bien flujos de lava o genera una columna con material pyroclástico. Metáfora de nuestras interacciones con otrxs, humanxs y no humanxs en la medida en que la propia corporalidad es afectada. ¿Qué es tan extático y misterioso como las paredes de la carne y sus huecos? El pulso; la circulación de la sangre que nos habita. Un corazón que bascula de un tiempo a otro y de un lugar a otro. Como cada brote pujando para salir de su nudo…

Atravesamos épocas pachacúticas, de malestar de la tierra. El sentido de la certeza se quema. Entramos en un laberinto que, como el del corazón, puede que no tenga un centro. Acá estamos, pues, amasando, rumiando la cosa, tejiendo la red con ceniza, no sólo la de lxs muertxs, sino también la del fuego vivo.

Los puntos que se sueltan, se escapan, se deshacen; a veces se roban el tejido. Igual hay que tejer: no podemos hacer otra cosa. Como arañas, animales poderosos, animales misteriosos, que nos permiten transitar entre opuestos. Como la serpiente reptando entre la vida y la muerte(a veces coinciden),en esta danza cósmica: la danza para no morir de hambre.

Destinado a los Artistas Visuales mendocinos que quieran difundir su arte

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